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ORIENTACIONES

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No permitir que la bandera identitaria caiga en manos etnicistas
A. González

En las últimas décadas, diversos grupos y tendencias han ido aparecien­do en escena para proclamar su rechazo frontal al avance de la uniformi­zación y disolución general de los pueblos. Una uniformización y disolución que se ha acelerado en el interior de cada estado, y que super­potencias, organismos y corporaciones multinacionales han ido forzando a lo largo y ancho del mundo. Para combatir esta apisonadora mundialista y mundializada que va laminando y desnatura­lizando culturas y naciones, muchos grupos «inconformistas» («en contra de lo que hay») han adoptado el nacionalismo y esgrimido los «hechos diferenciales» étnicos como soporte principal de su causa.

Pero esgrimir, a secas, los «hechos diferenciales», nada significa en reali­dad. Pues lo importante no es reconocer «hechos dife­renciales» culturales, na­cionales, territoriales, étnicos o de cual­quier otra especie, sino establecer cuales, porqué y para qué se determinan diferenciaciones o dis­crimi­naciones, diferencias culturales y particularidades nacionales.

Como ejemplo propio, los españoles hemos podido comprobar durante un cuarto de siglo para qué ha servido, finalmente, la reivindicación de los «he­chos diferenciales»: para que unas organizaciones sub­sidiarias del estado blin­dadas por una «cosa nostra» étnica, se hayan ido apropiando de la cosa pública (y privada) en las parcelas territoriales que han reclamado suyas en exclusiva bajo la bandera de una historia, lengua, sangre, costumbres o temperamento «diferente», y poder manejar más competencias y presupuestos. Como todo el mundo sabe que los nacionalismos vascos, catalanes, gallegos o canarios no son frentes políticos que pongan en cuestión el régimen político, el montaje cultural y el modelo socio­económico del presente, sino que todos sus objetivos se concentran en coger la mayor tajada posible de los recursos generales dis­ponibles y controlar en exclusiva sus territorios con los que presumen fundirse, no voy a insistir más en ellos.

Así que voy a referirme a ciertos grupos que se proclaman «identitarios» e incluso «antisistema». Ustedes dirán que necesidad tenemos de referirnos a grupos tan minoritarios, cuando son los nacionalismos «oficiales» los que van imponiendo sus demandas. Las respuestas son sencillas: la primera es que, como se acaba de decir, casi todo el mundo sabe que tales nacionalismos no constituyen fuerzas «contrarias» al rumbo político actual, ni buscan ningún modelo socio­económico ni alternativa cultural a la que hay. Su obsesión se reduce a garantizar un mayor presupuesto, que el mismo mercado, el mismo consumo y la misma producción utilicen la lengua vernácula, y que el dinero que se recaude en un sitio, por supuesto, sea sólo para «su gente». Así que por eso no engañan a nadie, o a casi nadie.

Pero diferente es el caso de ciertos grupos que han empezado a enarbolar las banderas de las identidades, declaradamente populistas o presuntamente «defensores» o «restauradores» de «viejas esencias» ya muy mixtificadas, pues éstos sí que están engañando a todos en dos elementos fundamentales: en su posición ante el sistema y en su oposición al uniformismo y al arrasa­miento de las identitades. Así pues, la segunda respuesta es que, como este blog se dirige a gente que se considera disconforme con lo que hay, y porque nos interesa sobremanera el asunto que advierte el título (no dejar que la bandera identitaria caiga en manos etnicistas) hemos de empezar a despejar esta cuestión básica, vital, para los «reductos» de la población conscientes de la necesidad de una alternativa.

Como las nacionalidades son campo ya «reclamado» y más que trillado por los nacionalismos del régimen, suelen estos supuestos «identitarios» tomar otros marcos o conjuntos de identidad étnica, comarcales, nacionales (de los estados constituidos) subcontinentales o incluso raciales o subraciales. Como ya se advirtió, hay que preguntarse, en primer lugar, el porqué y para qué sirve todo su discurso de defensa de las identidades. Y en segundo lugar, que toman por identidad defendible. Yo les advierto que basta un repaso de los discursos de muchos supuestos «infantes terribles» o «peligrosos», desde los llamados nacional-revolucionarios hasta los reformistas populistas, pasando por los «reconquistadores» de supre­macías o «edades doradas» del pasado, para darse cuenta que no sirve, en absoluto, para abrir brecha y conformar una nueva mentalidad que se enfrente al individualismo, al unifor­mismo y al econo­micismo asfixiante del mundo actual.

Sus discursos están sirviendo para todo lo contrario: para justificar y defender la supremacía de este sistema pluto­crático, del «pensamiento único» famoso y sus mecanismos de poder político, social, económico e ideológico, y de paso, y por supuesto, el «status» material privilegiado de los componentes del primer mundo: un nivel económico con­seguido por motivos históricos, coyunturales, y no por méritos de las pobla­ciones o generaciones actuales.

Todos estos pseudoidentitarios prooccidentales no utilizan mitos «irra­cionales» como pudieron utilizar­los otros grupos en épocas anteriores (esto también sería discutible), o sea, para contrarrestar las fuerzas y artificios eco­nomicistas, evolu­cionistas y uniformizantes en los que se basa el mundo occidental, sino para defender este mismo mundo occidental. Da lo mismo que hablen de «herencias naturales», de los «valores de la civilización» o de «raíces» de cualquier especie. Lo mismo que hablen de defender una religión como del progreso técnico. Lo mismo que hablen de mitos imperiales como de las libertades individuales. Lo mismo que hablen de vírgenes cristianas como de paganos bárbaros. Todos estos cánticos se descubren, si se presta apenas atención, como retórica romántica y espúrea para encubrir la cruda y des­carnada realidad del Occidente, que es lo que acaban defendiendo.

Durante la guerra fría el elenco de las llamadas «fuerzas nacionales» (re­for­mistas, reaccionarias o conservadoras) tanto europeas como sudamerica­nas, emplearon discursos plagados de llamamientos juveniles revolucio­narios según unos, o defensas viejas de la patria, de la religión, de la familia, o de la raza según otros. Pero todo eso fue utilizado para acompañar e, incluso, respaldar el mundo que públicamente se decía de­testar por injusto, corrompido, desalmado, viciado o degenerado. Aquellas referencias eran, sólo en apariencia, «disonantes» con las del discurso «racional» o con­vencional dominante, pues pronto se podía descubrir que, mientras unos eran simples «radicalizaciones» de alguna de las dos alas del frente político «res­petable», otros eran cantos estériles a la luna, y algunos otros (éstos eran los más graves) eran adulteraciones o caricaturas de valores serios para degenerar bien en aberraciones e insensateces fácilmente atacables por todo el mundo, o en pretextos mixtificadores para recubrir las descarnadas razones reales que mueven al llamado «Mundo libre». Por mucho que los dueños del poder los desprecien con patadas e insultos, estos animales muy poco políticos nunca aprendieron (o aprendieron muy bien) y siempre sirvieron como perros fieles de ese poder.

Ahora vuelven a las andadas los mismos perros. Todo su presunto rechazo al globalismo desalmado, desnaturalizador y reconvertidor de tierras, pueblos y personas en solares, máquinas y mercancías, todas sus quejas contra esta sociedad formada por humanos reducidos a objetos y sujetos estacionales de producción, de consumo y deshechos en compra­venta, se quedan en un «desagrado» por algunas consecuencias del proceso, pero un proceso que aprueban no sólo como necesario e inevitable, sino como «fruto» del tipo de sociedad que han de defender. Al final no sólo no atacan esa uniformización y esa progresión disol­vente que decían contra la que dicen que luchan, sino que afirman fervorosamente que todos estamos obligados a defender esa homogeneidad apisona­dora para nuestros pueblos, en nombre de una «paternidad» o unas «raíces» (unívocas y homo­géneas) religiosas, vitales, culturales, racionales e identificadoras.

En definitiva: para social patriotas los pseudoidentitarios occidentales coinciden, descarada­mente, con los mundialistas a los que dicen atacar: coin­ciden nada menos en ver «superior» el «modo de vida» y el tipo de sociedad occi­dental. Nosotros denunciamos que los pseudoidentitarios sólo discrepan de los segun­dos en dos cosas: primero de la sinceridad de los abierta­mente mundia­listas, pues éstos desprecian los cuentos románticos de nostálgicos y mitó­manos, ya que los mundialistas recurren a otros engaños más políticamente correctos para justi­ficar el desenvolvimiento de Occidente; y segundo (y aquí discrepan más rabiosos) porque en vez de reservar ese modo de vida y privilegios socioeco­nómicos para los pueblos elegidos o «avanzados», los mun­dialistas anuncian querer propa­garlo.

Estos pseudoidentitarios son como los exclusivos de su raza: para ellos Occidente debe quedar reservado para el «mundo avanzado», que para ellos es sinónimo de más dinero, gente «moderna» y aparatos «vir­gueros». En cambio, progresistas y liberales (que tienen la misma idea que los pseudoidentitarios de lo que significa «avanzado») son algo parecido a los «evangeli­zadores»: para ellos Occidente debe «reconvertir» los pueblos infantiles o atrasados del resto del mundo.

Tanto occidentalistas «exclusivos» como la derecha de los occidentalistas «pro­pagadores» coinciden también en absolver a Occidente en la generación de las desgracias y miserias del resto del globo: para ambos tales desgracias y miserias no son culpa de la destrucción de su hábitat y sus comunidades por Occi­dente. Para los «exclusivos» porque las víctimas son unos primates incapaces de adaptarse a una cultura superior; para la derecha «mundialista» porque esos pueblos todavía no han culminado esa reconversión occidentali­zadora que les extirpe absolutamente todos sus «viejos hábitos».

Por eso hemos de combatir la confusión. Por eso hemos de desenmas­carar a los farsantes y arrancar a los pseudoidentitarios la bandera de las identi­dades. Por eso hemos de negar rotundamente que son alternativa a los mundialistas, pues sólo les cabrea que su «tesoro» sea compartido entre los «otros» o sin exigir devociones a ciertos mitos particulares. Habiendo estado «subidos a la parra», les molesta que «los de abajo» se la muevan, bien porque emigren acá, bien porque las empresas se deslocalicen allá, bien porque sus mercaderías desplacen los productos nacionales.

Por eso que no espere nadie críticas sostenidas a la lógica del capitalismo, ni nada por el estilo, sino incitaciones de odio a otros pueblos, incurriendo en la mayor de las contradicciones, porque si dicen defen­der las identidades de los pueblos y los hechos diferenciales entre culturas ¿Porqué siempre se descubren odiando otras identidades y cri­minalizando justamente esos hechos diferenciales? El que dice amar la bio­diversidad ¿Cómo puede presumir de desprecio por las demás especies?

Así pues, ante cualquiera que aparezca esgrimiendo la bandera de la Identidad, hay que emplear la misma precaución radical como cuando vienen con conceptos como defensa de la Patria o de la Libertad. Desconfiar por norma, pues todas estas referencias han sido pervertidas y utilizadas como encubridoras de las razones e intereses más espurios de Occidente. Hay que ver porqué y para qué emplean todas estas ideas. Porque con la confusión se viene una segunda consecuencia: mucha gente acaba por escupir sobre todas ellas, asqueada con el sentido y el contenido que les han dado. Si nos importa la libertad, no tengamos reparo en inquirir con dureza como Lenin y Mussolini. Lenin preguntó «¿Libertad? ¿Libertad para qué?» Y Mussolini desenmascaró a «aquellos defensores de la Libertad que la reclaman y se la apropian para sí, para negár­sela a los demás». Los que levantamos la bandera de las identi­dades hemos de inquirir sin contem­placiones «¿Identidad? ¿Identidad para qué y ser implacables contra «aquellos defensores de la Identidad que la reclaman y se la apropian para sí, para negársela a los demás».

 


19/01/2006 23:49 Autor: orientaciones. #. Tema: Orientaciones.

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Autor: Ghalis

Todo muy bonito pero... entonces, ¿qué son los social patriotas?
Tampoco sé a que pseudoindentitarios se refiere, ya que no los nombran y parecen meter a todos en el mismo saco.
¿Cuales son los idenditarios de verdad, es decir, los que tienen sólidas razones para serlo? ¿Los social patriotas?
Cietrto es que la inmensa mayóría de movimientos patriotas y nacionales, finalmente, sea su intención o no, terminan por hacer el juego al SISTEMA, pero para que no queden dudas acerca de la posición de los social-patriotas, deberían MOJARSE un poco más y decir nombres.

En cuanto a la negación de la importancia del componente étnico y racial en la creación de culturas y sociedades, también deberían especificar más...
¿Ustedes creen que el motivo por el que en Europa se edificaban Catedrales y en el sudueste asiático Pagodas, es mera casualidad y que no tiene nada que ver con unas cosmovisiones diferentes a las que se llegaron, entre otras razones, debido a la gran diferencia entre razas? ¿Ustedes creen que son intercambiables las razas? Si su respuesta es afirmativa, ¿en qué grado, en qué cantidad y en que espacio de tiempo?

Por otra parte, veo que también critican a los identitarios que lo son por estar orgullosos de su legado cultural y los logros de sus antepasados y por querer mantener su "tesoro". ¿Me pueden decir porqué alguien o algún colectivo debería estar obligado a compartir, extender o difundir sus conocimientos? Una cosa es que lo normal sea que eso suceda, y otra que el que no lo haga sea un "demonio".
Además, precisamente el no tener intenciones difundoras de cultura, más allá de las que surjan en el devenir de los tiempos, es la mejor manera de poner freno a cualquier otro tipo de pensamiento que sí tenga ese carácter uniformador-evangelizador.
Esos pensamientos mundialistas-universalsitas son los que quieren crear un planeta homogéneo formado por sociedades heterogéneas, es decir, justo lo contrario de la verdadera DIVERSIDAD propia de la naturaleza que nos permite la existencia: Diversidad que ha conseguido construir, durante cientos de miles de años, un planeta heterogéneo formado por sociedades homogéneas. Es decir, la ESENCIA DE LA VIDA.

Fecha: 24/09/2008 17:26.


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Autor: Fuste

Existe un viejo consejo que nos advierte: «señala el pecado pero no al pecador».
Cierto es que en política «no vale» tal consejo, pero éste es sitio para reflexionar, y nos parece suficiente lo que señala el camarada González.
Señalar siglas o mentar a fulanito o menganito, provoca que, inmediatamente, la gente derive a querellas personales o «etiqueteras» (es una desgracia, pero es así) y no entren en los contenidos.
En cuanto a que González pueda «negar la importancia del componente étnico o racial...». A ver: lo que negamos es su importancia decisiva, y que los distintos aspectos del desarrollo COLECTIVO (social, político, histórico, confesional...) acaben explicándose por ese componente.
Como señalaba acertadamente el camarada Aguilar en un interesante debate en el foro DisidenciaS «la raza es un atributo que poseen los individuos, NO LAS COMUNIDADES (las mayúsculas son mías). Es, además, una característica substancial, de naturaleza biológica y permanente en el tiempo. Las comunidades, por contra, (más aún las sociedades y las civilizaciones) SON CONSTRUCCIONES SISTÉMICAS VARIABLES EN EL TIEMPO (proceso histórico) que precipitan en cada momento histórico por una compleja confluencia de factores (desde la carga genética de sus componentes hasta el clima o las fuerzas productivas). Es decir, la relación (...) no es unívoca en el sentido de "raza A = Civilización A". En todo caso, será "Civilización A = A (a, b, c, d,..., RAZA,..., n)"».
Los atributos raciales no son intercambiables porque las personas no lo son. Pero el problema, nos parece claro, es que se sigue intentando determinar las culturas por el componente racial.
Durante miles y miles de años los «blancos europeos» no han construido catedrales, ni los «amarillos indochinos» han construido pagodas.
Pero en los pocos síglos que sí se han construido catedrales en Europes y pagodas en Indochina, NO HAN SIDO los blancos europeos los construían catedrales, ni los amarillos indochinos los que levantaban pagodas (como no han sido las «unidades de carbono» ni los «animales vertebrados») sino comunidades de la Civilización Cristiana Medieval (entre ellos el Reino Magiar) o reinos de la Civilización Indochina que abrazaban el Budismo de la Pequeña Vía. Los blancos europeos que seguían siendo paganos, o eran judíos o musulmanes, no construían catedrales. Los indochinos que seguían siendo paganos o hindúes, o se convertian al Islam, no construían pagodas. Y tampoco todos los cristianos europeos levantaban catedrales, aunque fuesen racial ÿ lingüísticamente afines a los que sí lo hacían.
1) Si no creemos en la unidad del género humano, y en la significación moral de esa unidad, tampoco podemos creer en una unidad de la raza blanca («indoeuropea» o «caucásica») y en la significación moral de esa unidad (ni en la unidad de la raza blanca, ni en la unidad de los nativos de una nación por el mero hecho de ser sólo nativos de ella).
2) Lo mismo: si no creemos en la existencia de un «ser humano» independiente de las características concretas de cada uno, e intercambiable por otro ser humano de otra civilización, no podemos creer tampoco en la existencia de un «ser racial» blanco (o amarillo) independiente de las características concretas, históricas, políticas, culturales, éticas de cada blanco (o amarillo) e intercambiable por otro blanco (u otro amarillo).
3) Y seguimos: si no creemos en una «naturaleza humana» absoluta que nos obliga a una «civilización humana» universalista, tampoco hemos de creer en una «naturaleza europea blanca» (o «amarilla indochina») que dé lugar a una «civilización europea blanca» per sé (o una «civilización amarilla indochina» per sé).
Sólo podemos admitir una «naturaleza naturada» (perdón por el palabro) que muestre un plano de similitudes o características primarias comunes, que puede servir para algo, tanto como puede no servir para nada, tanto para la «naturaleza genérica humana» como la para la «naturaleza genérica blanca».
Las mismas obligaciones que tenemos para conservar la especie humana, la tenemos para las razas, y la misma significación potencial tiene la raza blanca que la especie humana.
Aunque la raza sea un género, un punto, un pequeño nivel, apenas, menos genérico que la especie humana, sigue expresando algo mucho más «genérico» que «formado».
4) En consecuencia, si se rechaza la creencia de la primacía del individuo sobre las colectividades históricas y orgánicas, se ha de rechazar igual la creencia que el hombre blanco («indoeuropeo» o «caucásico») sea un componente que predomine sobre los demás factores de conforman los pueblos, estados, naciones o civilizaciones. Las colectividades históricas, políticas, orgánicas predominan sobre el individuo, humano o racialmente blanco o amarillo.

Fecha: 26/09/2008 13:21.


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Autor: Ghalis

- No recuerdo haber usado el término PRIMACÍA ni ningún otro sinónimo.
- Cuando pongo el ejemplo de las catedrales y las pagodas no lo hago extensivo y esclusivo a cada raza en particular. Simplemente es un ejemplo de que los humanos que levantan edificaciones o monumentos para honrar a sus dioses o como sitios de reunión, no lo hacen de la misma manera. Dicho de otra manera: si 100 millones de blancos y cristianos se instalaran ahora de repente en Thailandia y no se mezclaran con ninguna otra raza, y sólo estuvieran expuestos al MEDIO que les rode, se necesitarían decenas de miles de años (quizás centenas) para que en vez de edificar catedrales, hicieran pagodas. Y esto sería así porqu el MEDIO (y la alimentación), al cabo de miles de años sí es capaz de cambiar las características genéticas de una raza o colectivo.
Hasta donde tenemos datos (la historia escrita o relatada)estos procesos debidos EXCLUSIVAMENTE al MEDIO, sólo se dieron en la prehistoria (periodos de millones de años). El resto de los procesos raciales evolutivos de los diferentes colectivos humanos ha sido, básicamente, mediante mezcla racial. Y aun así, esos procesos han sido RELATIVAMENTE LENTOS.

Resumiendo: los que hacen pagodas y no cualquier otro tipo de construcción, por ejemplo catedrales (piedras hay o se pueden conseguir en todas partes), las construyen de esa forma concreta porque va implícita en su cosmovisión y en sus capacidades, es decir, en su raza.

El ejemplo que he puesto ha sido ese y no otro para que se entienda que uno de esos múltiples factores que has aludido, es el TIEMPO, o mejor dicho, la VELOCIDAD.
No es lo mismo una mezcla racial (natural) durante milenios, que una mezcla forzada, por ejemplo, por una inmigración masiva en apenas un siglo. En esos estamos de acuerdo ¿verdad?

Llegados a este punto, y tal y como está la situación, en el que hay una raza muy concreta que corre el peligro de extinguirse, y aun entendiendo que esta raza fuera "prescindible" (como lo son todas), lo más lógico y normal para los miembros de la misma es poner este factor racial en el primer puesto de las prioridades.

Dicho de otra manera:
- El racismo (bien entendido, como conciencia racial) existe en todas las razas y en todos los colectivos y es SU PRINCIPAL VÍNCULO DE UNIÓN. ¿Cual es el vínculo entre madre e hijo? La sangre. Luego la familia, la estirpe, el clan, el grupo, la aldea, etc. El círculo se va ampliando, a la vez que difuminando el vínculo racial original, pero jamás hasta desaparecer por completo y hacer IGUALES a dos humanos que viven a miles de km de distancia y son de diferente raza.
- Si la velocidad de los acontecimientos no fuera la que es, jamás habría surgido una ideología racista ni un racismo político activo, no hubiera hecho falta ya que la "evolución lenta" no es percibible por nadie.
- No se puede admitir que el antiracismo es NATURAL (que no pensar en razas es lo normal en el ser humano) y al mismo tiempo decir que el racismo es producto de la mente enferma de unos cuantos.
- La historia de la humanidad es, PRECISAMENTE, la historia de las razas y sus "logros" (buenos, malos o regulares, entre ellos, las religiones).
- Las más grandes culturas y/o civilizaciones fueron creadas por colectivos homogéneamente raciales (aun siendo minoritarios en su espacio geopolítico).
- El INTERCAMBIO más importante que ha existido a lo largo de la historia, y el que realmente ha hecho "avanzar" a las diferentes culturas, ha sido el de CONOCIMIENTOS, no el de SANGRE. Los europeos se beneficiaron de mucha cultura de otros orígenes, pero no se mezclaron racialmente (de forma masiva) con sus creadores. Y lo mismo sucede con las demás civilizaciones importantes. En cuanto llegó (por las razones que fuesen) la mezcla racial, llegó el fin de esas civilizaciones. Quizás, es cierto, se podría decir que fue al revés: que cuando llega el ocaso de las civilizaciones, lo normal es que llegue una mezcla racial que de lugar a otra civilización diferente. Hasta ahí de acuerdo, pero entonces tenemos claro que la MEZCLA masiva es originada por una DECADENCIA-DEGENERACIÓN y que la "civilización" que luego surge de ella (hasta la fecha) jamás a igualado en "grandeza" a la anterior.
- Nadie dice que sea malo, per se, que llegue el final de una civilización. Al igual que ahora no nos inmutamos al leer como cayeron otras civilizaciones, dentro de 500 años, los que puedan leer como cayó esta civilización actual, ni se inmutarán. Sabrán algo más historia y nada más (y probablemente no aprenderán de "nuestros errores", porque el ser humano no parece estar capacitado para ser "tan perfecto"). Otra cosa muy diferente es que, aquí y ahora, como integrantes de esta civilización, luchemos por evitar su colapso y su fin. Lo consigamos o no, es NUESTRO DEBER (aunque sólo sea un deber contraído con nuestros ancestros).

La importancia de la raza no es decisiva, de acuerdo, pero es CASI DECISIVA (de ahí es imposible que me pueda bajar mientras no se me demuestre lo contrario). Y el CASI lo acepto en tanto en cuanto hablemos de PRIMACÍA o SUPERIORIDAD, porque si sólo hablamos de DIFERENCIA (a secas) la importancia es ABSOLUTA Y DECISIVA.

Un saludo.

Fecha: 27/09/2008 09:58.


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Autor: Fuste


¡Pues claro que las colectividades humanas tienen elementos básicos distintos! ¡Claro que este hecho se refleja en las obras levantadas por tales colectividades, que son también diferentes!
Pero ¿Porque misteriosa razón se acaba, como explicación fundamental de esas diferencias, acusando unos supuestos vínculos estrechos genético-fenotípicos, o unas no menos supuestas identidades homogéneas raciales o étnicas? Esta "explicación" resulta tremendamente gratuita.
Justamente, el ejemplo puesto de las catedrales medievales ilustra lo arbitrario de esta teoría ¿Es que el surgimiento del Románico se explica por algún cambio o cristalización étnica o racial...? ¿Y el tránsito del Románico al Gótico...? ¿Y del Gótico al Renacimiento...? ¿Y del Renacimiento al Barroco...? En estos cuatro cambios históricos significativos de la manera de los edificios de culto ¿Que composiciones raciales o etnicas distintas se manifestaron ante todo siendo "góticas" en contraposición a las "románicas"? ¿Y cuales "renacentistas" frente a los "góticas"? ¿Cambió apenas el sustrato étnico en esos siglos, entre la Francia o el Sacro Imperio románicos, y la Francia o el Sacro Imperio góticos?
Para nosotros está claro: esos llamativos cambios no se debieron a ninguna modificación racial o étnica, sino a otros factores.

Por principio, de forma categórica, rechazamos toda validez a las teorías o ideologías que señalan que el elemento ESENCIAL de las colectividades humanas sea la raza biológica o la etnia.
No hay medias tintas en esto:
1) O se considera a la raza como un atributo más de carácter individual (y a lo más familiar) o se pega un salto fuera de este campo, y se piensa que la raza es el carácter definitivo del colectivo al que se pertenece (o al que se debe pertenecer).
2) O se considera la raza como el elemento esencial o primario de una comunidad, estado o pueblo, o no se le considera en modo alguno como esencial.
Lo más importante para nosotros es rechazar la idea que por ciertas o supuestas afinidades genéticas o fenotípicas, ello tenga que derivar a cualquier clase de vínculo político o ético.
Por poseer atributos raciales o étnicamente similares no compartimos (ni estamos obligados a compartir) ningún destino común.

Las obligaciones comunitarias derivan de compartir historias, leyes, intereses, privilegios, necesidades, ideas, luchas, proyectos... a lo más simple, emociones, devociones, miedos y odios comunes.
Los vínculos raciales son pura invención romántica-positivista. Se puede comprender como una pretendida reacción a los artificios iluso-racionalistas, pero es una falsa alternativa, y su entronque con el positivismo es estrecho.

Por lo tanto afirmamos:
1) Que las personas NO nos dividimos fundamentalmente en razas. La raza NO es el factor antropológico más decisivo.
2) Los caracteres transmitidos genéticamente son de tipo físico, y no determinan ciertas aptitudes y actitudes psicológicas inmutables. Y menos aún determinan visiones del mundo permanentes. Basta con echar un vistazo al Siglo XX para apreciar en Europa como se han sucedido visiones del mundo contrapuestas en el seno de las mismas nacionalidades o etnias.

Pero para el Socialismo Patriótico la importancia de rechazar estas teorías no está motivada sólo por una cuestión de principios, sino por las DESASTROSAS CONSECUENCIAS que acarrean tales teorías.
Y no porque justificara una hipotética entrada masiva de "hermanos raciales" en España (pues la influencia de estas teorías no llegaría a tanto como para facilitar esta inmigración) sino por tres cuestiones de vida o muerte:
A) Porque desvía la atención de señalar al Enemigo (el punto fundamental de cualquier política), que no es por distinciones de sangre, dietéticas o climáticas: el Sistema Plutocrático.
B) Porque contribuye a envenenar las relaciones entre culturas y naciones, una interxenofobia que fomenta el Sistema para enfrentar a los pueblos, dividir y neutralizar frentes comunes, y desgastar a sus víctimas entre sí.
C) Y porque con esas teorías, la mayoría acaba identificándose con los "hermanos raciales" que representan el tipo humano que es nuestro mayor enemigo: el individualista-clasista burgués occidental.
Es lo que ha demostrado diáfanamente el etnonacionalismo de Faye: ha acabado identificándose, lógicamente, con el Sistema, ya que reconoce que éste es una hechura de los "blancos europeos".
Esta tesis llevan a ser partícipe del "destino común de los blancos europeos": sustentadores del Sistema...

Fecha: 28/09/2008 04:06.


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Autor: Ghalis

1- Las diferencias entre las distintas catedrales europeas son ínfimas comparadas con las que existen entre estas y cualquier pagoda. De todas formas, explícanos cual es, según tú, el motivo más importante (o el conjunto de ellos) para que los Thailandeses construyan pagodas y no catedrales o algo similar a ellas. Si no es la raza, ¿qué es? Una diferente forma de pensar, una diferente cosmovisión, ¿a qué se deben?
Ya he hablado del MEDIO (y la alimentación) como factor influyente e incluso determinante cuando hablamos de CIENTOS DE MILES DE AÑOS DE EVOLUCIÓN. En ese lapso de tiempo, EL MEDIO, sí es capaz de modificar la genética de una raza hasta convertirla en otra diferente, pero el MEDIO jamás conseguirá que en 200 años (por ejemplo) un grupo de europeos que vaya a Thailandia, comience a levantar pagodas.
2- Las diferencias existen y de esas diferencias surgen, posteriormente, las demás que tu aludes. Es decir, que un grupo de blancos que emigrara ahora a Thailandia, quizás, sólo quizás, dentro de miles de años, crearía una cultura y formaría un conjunto étnico muy diferente de su origen.
3- Pero estamos hablando de las razas ya EXISTENTES, y conformadas a lo largo de decenas (cientos) de miles de años. Ese hecho es indiscutible y no se puede menospreciar. El camino recorrido por los diferentes colectivos humanos durante decenas de miles de años no puede ser despreciado por ninguna "anti-ideología" (en mi opinión, cobarde).
4- Digo "cobarde" porque las consecuencias desastrosas de las que hablas jamás han sido responsabilidad de ninguna ideología, sino de las personas que las interpretan. Si decimos que la mera afirmación de una ideología concreta (basada en HECHOS) conlleva "desastres", deberíamos hacer extensible ese planteamiento al resto de ideologías... Dime una sola ideología o sistema político que no haya causado "desastres". Empezando por las democracias modernas y terminando en la Edad de Piedra, nunca encontraremos una actividad o pensamiento humano que no haya derivado, finalmente, en algo "desastroso".
5- El sistema plutocrático y, sobre todo, la forma de pensar que lo creó, no es precisamente de origen europeo. Por lo tanto ahí tenemos un claro ejemplo de lo significa introducir "ideas nuevas" en colectivos totalmente ajenos a ellas (ajenos, por supuesto, racialmente también).
6- La "interxenofobia" (bien entendida y bien llevada) es tan natural como la vida misma, simplemente hay que saber vivir con ella. Otra cosa muy diferente es que colectivos alógenos introduzcan odio en colectivos homogéneos para, como bien dices, debilitarlos y destruirlos. Los odios entre europeos jamás existieron como tales, más allá de las rivalidades LÓGICAS de carácter geopolítico. Entre europeos, salvo casos puntuales (con o sin ideologías raciales, antes y después de ellas), jamás ha existido odio racial (como digo, más allá de arengas y soflamas puntuales).
7- Las xenofobias y racismos (malentendidos ambos) que tu mencionas, no han sido nunca de carácter biológico, sino económico y cultural. Y pondré dos ejemplos:
a) El esclavismo (llevado a cabo por europeos o de origen europeo) jamás fue por razones de raza (per se) sino de superioridad-inferioridad. Y, en general, el resto de esclavismos a lo largo de la historia, tampoco.
b) El racismo nazi no fue por razones raciales (per se) por mucho que la literatura haya puesto énfasis exclusivamente en ello. Todos sabemos las razones que llevaron a los nazis a usar el tema racial para diferenciar entre “alemanes” y “potenciales enemigos de los alemanes”. ¿De qué otra manera mejor podrían haber conseguido extirpar esa cosmovisión alógena que amenazaba destruir Alemania y Europa?

Eligieron un camino al que muy probablemente (cierto es) fueron llevados de forma intencionada... Ese fue su error: caer en el engaño, no la cosmovisión que defendían.

No veo por ningún lado que una sana aplicación de tales ideas (repito, basadas en hechos) tenga que derivar en individualismo y "clasismo burgués". Todas las "desviaciones" que aludes no van implícitas en esa cosmovisión, sino en una puesta en práctica contaminada (intencionadamente) por el SISTEMA (el sistema plutocrático y la forma de entender la vida que lo sustenta).

Un saludo.

Fecha: 07/10/2008 20:17.



Autor: Fuste

Volvemos a lo mismo. Repito de nuevo la pregunta ¿Porque extraña razón, como explicación FUNDAMENTAL de esas diferencias, se acaba señalando unos supuestos vínculos estrechos genético-fenotípicos, o unas no menos supuestas identidades homogéneas raciales o étnicas fijas, o un medio climático, geológico o alimantario?
La respuesta nos aparece clara: porque se mantiene una visión del mundo reduccionista, zoológica, materialista, del hombre y de los pueblos. Unos dirán "el medio", "el ambiente", otros dirán que la "raza", la "etnia"... Ambos están totalmente equivocados.
1) La explicación fundamental de esas diferencian residen en las mentalidades, las visiones del mundo, los objetivos, las necesidades, y las adaptaciones de unas doctrinas a un conjunto de factores. Pero con el determinismo racial se ignora la naturaleza tripartita del hombre (cuerpo, alma y espíritu) y se cae en su reducción al plano físico, biológico o ambiental (o se deriva lo mental y lo espiritual del plano físico, lo que es igual).
2) Cualquier vistazo a la historia nos demuestra lo absurdo de esta explicación determinista ¿Que tienen que ver los edificios levantados por la "raza blanca ya formada" en el siglo XX con las catedrales de la misma "raza blanca ya formada" del XI o del XIX? Absolutamente NADA.
3) Las personas NO se clasifican fundamentalmente en razas. La raza NO ES EL HECHO antropológico más decisivo. No menospreciamos el "hecho racial", negamos tajantemente que sea el hecho decisivo o que determine estas ideas o aquellas visiones del mundo.
Los caracteres transmitidos genéticamente son de tipo físico, y no determinan ciertas aptitudes y actitudes psicológicas inmutables. Y menos aún determinan visiones del mundo permanentes. Como hemos dicho ya, es suficiente un vistazo a los últimos siglos para comproba que en Europa se han sucedido y han chocado visiones del mundo contrapuestas, en el seno de las mismas "razas" o "subrazas" o "etnias" ya formadas.
4) Nos pide que le digamos una sola ideología o sistema político que no haya causado "desastres". Contestamos: TODOS las ideologías, sistemas y doctrinas no occidentales han causado muchos menos desastres, humanos, naturales y morales, que el sistema demoliberal occidental. Este sistema plutocrático se ha llevado la "palma" de bronce, de plata y de oro.
5) No, si al final se llega a la conclusión que ningún blanco ha de cargar con su cuota de responsabilidad por la plutocracia. Esta es otra de las nefastas consecuencias de estas teorías: los blancos caucásicos son inocentes en bloque, y los que ya sabemos, culpables en su conjunto. No, señor Ghalis, no: tan culpable es el plutócrata "ario" como el plutócrata "semita". No hay ninguna diferencia de nivel.
6) No existe ninguna "interxenofobia" bien entendida y menos bien llevada. Acentuar y elevar un hecho particularista a nivel absoluto es siempre una atrocidad, y reducir al mínimo, a través del odio y los prejuicios, cualquier posibilidad de comprensión y colaboración entre grupos de diferentes pueblos, ha sido uno de los instrumentos de la Plutocracia ("aria", "semita" o "camítica") para dividirlos y vencerlos a todos.
No vemos NINGUNA diferencia entre fomentar el odio en "colectivos homogéneos" o hacerlo en "colectivos heterogéneos". Lo decimos bien, pero para TODOS: ese odio, esa xenofobia, sirve para debilitar y destruir a todos los pueblos.
7) Bien sabemos que la xenofobia y el racismo biológico ha sido casi siempre una excusa para imponer un clasismo o un racismo cultural y económico. Un jugador negro del Real Madrid o un jeque millonario árabe en la Costa del Sol nunca serán tratados igual que un negro limpiabotas en Madrid o un barrendero sirio de Fuengirola.
Y lo que querían hacer o dejar de hacer el movimiento nacional-socialista, eso se lo dejamos por lo pronto a los revisionistas, que los hay muy buenos.
Al día de hoy, en octubre de 2008, no existe NINGÚN grupo político o metapolítico que pretenda utilizar la raza como mito-palanca popular para combatir visiones economicistas, plutocráticas, burguesas u occidentalistas. Los racistas de hoy aplauden a McCain para que no gane Obama.

Fecha: 09/10/2008 17:17.


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Autor: Ghalis

Claro que volvemos A LO MISMO: usted (¿mejor así?) insiste en restar importancia a CIENTOS DE MILES, de años de separación-evolución entre los diferentes colectivos humanos. Llámelo X, por mí si quiere, decimos que las diferencia entre razas son debidas a influjos extraterrestres, pero el caso es que EXISTEN. Y esas diferencias LABRADAS en cientos de miles de años, no se pueden menospreciar, ni mucho menos DIFUMINAR por medio de ninguna ideología (por ejemplo, la suya, de usted)
Respuesta al punto 1:
Nadie olvida el alma y el espíritu, al contrario; afirmo que tanto el alma como el espíritu están supeditados a la BIOLOGÍA. Pensar que todo humano tiene alma y espíritu, PER SE, y que son equivalentes y/o intercambiables, es ABSURDO. Todo eso es precisamente RELIGIÓN.
Si no es de la biología (y todo lo que engloba), ¿de dónde surgen el "alma" o el espíritu?
Lo que SÍ ES REDUCIONISMO (y añado, absurdo) es pensar que todos los seres humanos poseen un alma y un espíritu, AJENO TOTALMENTE A SU BIOLOGÍA. Como mucho, ya que usted menciona la naturaleza "tripartita" del ser humano, podríamos decir que el ser humano es un 33% de cada elemento. Por lo tanto, a lo biológico, es decir, a la raza, usted al menos debería concederle un 33% de responsabilidad a la hora de valorar las diferencias entre seres humanos. ¿Concede usted ese 33%? ¿Sí o no?

2- Respuesta al punto 2:
Usted sabe perfectamente a que me he referido con el ejemplo de las catedrales, pero como ha decidido interpretarlo de mala manera, retomo el ejemplo para PRECISAMENTE, constatar que las catedrales del siglo XXI son muy diferentes (y no me refiero exclusivamente a su arquitectura, sino a lo que representan y como lo representan)a las del siglo XV debido a la progresiva intervención de formas de pensar (cosmovisiones) diferentes a las de los europeos. Y con esto no estoy valorando el hecho, sino simplemente constatándolo.
E insisto, una pagoda del siglo que sea, jamás tendrá nada que ver con una catedral del siglo que sea. Es fácil de entender que son dos construcciones que representan dos formas muy diferentes de entender la vida.

3- Respuesta al punto 3:
Nadie ha demostrado que lo físico-biológico no influya en el alma y en el espíritu, más bien, si algo está demostrado es lo contrario. Y en cualquier caso, si no influyera, entonces usted debería DIRECTAMENTE DESCARTAR la parte física de su tripartito y dejarlo en una simple "pareja" formada. ¿De ese modo lo físico valdría entonces, sólo como mero espectador de la "evolución" de los otros dos? ¿Mejor así? Pues no, no es así. Nuestra alma y nuestro espíritu surgen de nuestra especial biología (diferente de la del resto de animales... y no estoy hablando de antropocentrismo)

Por otra parte, las diferentes visiones del mundo que usted comenta que han tenido los europeos, surgieron PRECISAMENTE cuando hubo influjo externo, ya que hasta entonces, los pueblos primitivos (y no tan primitivos) europeos eran todos paganos y veían la vida como lo que es: LUCHA por la supervivencia. Y por supuesto, LUCHABAN entre ellos, aun siendo de la misma raza. No creo haber comentado que la lucha sólo se pueda dar entre diferentes cosmovisiones. Una cosa es la forma de pensar y otra el COMER.

4- Respuesta al punto 4:
¿A qué llama usted llama "occidental"? ¿A lo europeo? NO, occidente es lo que surgió de la unión de los pueblos europeos y el VIRUS "semítico" (entendido como "medio oriente": judeocristianismo)Por lo tanto, lo occidental es la consecuencia de la mezcla FORZADA de dos cosmovisiones diferentes producto de dos razas diferentes (o dos TRIPARTITOS DIFERENTES, si así le parece a usted mejor)
Eso por un lado, por otro, ¿niega usted catástrofes producidas por pueblos asiáticos ajenos totalmente a lo "europeo" e incluso a lo "occidental"? ¿Está usted seguro? Obviamente cada catástrofe se produce en unas fechas, y si lo occidental es GLOBAL es por la tecnología, no por la capacidad destructiva intrínseca de la actual cosmovisión occidental.
Ponga usted a los "occidentales plutócratas" que usted estime oportuno en el lugar que usted elija de Asia, y déjeles solitos, en medio del campo, sin tecnología... Ya veremos que catástrofe producen... CERO.
Luego coja usted a Gengis Kan y póngale delante de una mesa de lanzamiento de misiles nucleares, o en la mesa del director de un Banco de Nueva York.
NO, los buenos no son los caucásicos ni los malos los asiáticos o los de medio oriente. Todos están legitimados para luchar como les venga en gana, y a su vez, están legitimados para atacar y defenderse como les venga en gana. Esa y no otra es la base de la vida (y si quiere usted, del "progreso"): EL CONFLICTO PERMANENTE (que no continuo)

5- Respuesta al punto 5:
Como le he dicho en el punto anterior, yo no hablo de culpables ni de inocentes, me limito a CONSTATAR HECHOS (que usted niega sobre la base de su ideología, ¿pacifista?)
Los "plutócratas blancos" o europeos, lo son porque sus antepasados no fueron capaces de frenar el avance de una cosmovisión totalmente ajena suya. Ahora, en pleno siglo XXI, evidentemente son tan culpables como los representantes máximos de esa cosmovisión. Repito: no recuerdo haber exculpado a nadie; en mi exposición no hablo de buenos ni de malos, simplemente hablo de HECHOS y de DIFERENCIAS (abismales, por cierto)

6- Respuesta al punto 6:
Repito, la base de la vida es el CONFLICTO pero eso no implica que ese conflicto haya que buscarlo gratuitamente. En cualquier caso, si algún colectivo consigue enfrentar a otros dos para debilitarlos y conquistarlos, no podemos decir otra cosa que, "ole sus huevos". En ese caso habrá demostrado ser SUPERIOR a esos otros dos colectivos.

A lo que me refiero, y está bastante claro, es que esos dos colectivos, enfrentados por un tercero, deberían haber sido lo suficientemente FUERTES (en sus creencias, en sus valores, en su COSMOVISIÓN) como para poder haberse percatado del ENGAÑO.
Pero la vida es así, unos ganan y otros pierden... DE lo que se trata es de que el colectivo AL CUAL PERTENEZCO, GANE o al menos no pierda si alguien le ataca o le quiere EMBAUCAR. Y si el colectivo AL QUE PERTENEZCO se muestra fuerte, probablemente supervivirá y además podrá, llegado el caso, tomar de los demás colectivos todas aquellas ideas, pensamientos o conocimientos que le hagan AÚN MÁS FUERTE. Lo que es ABSURDO es tomar del enemigo lo que te debilita. Por lo tanto, si los europeos se dejaron embaucar, fue debido a algún tipo de debilidad PROPIA DE SU RAZA Y DE SU COSMOVISIÓN y, obviamente, a la fuerza de sus enemigos. Queda claro entonces que los europeos (como el resto), eran fuertes en unas cosas y débiles en otras. No hay ningún misterio ni ninguna maldad, ni por parte de unos ni por parte de otros.
Los PLUTÓCRATAS originarios (ajenos a los pueblos europeos) tenían y tienen sus motivos para tener esa forma de pensar y de entender la vida, por mucho que no nos guste. De lo que se trata, repito, es de ser tan fuerte como el rival... y te aseguro que ese rival EXISTE y existe porque es muy diferente. Y esa diferencia es AL MENOS debida a ese 33% por ciento de factor biológico (RACIAL)
Si, al menos, usted admitiera ese 33% ya nos iríamos entendiendo... pero es que un 33% ES MUCHO (aunque usted pueda creer que no)

7- Respuesta al punto 7:
No, la xenofobia es tan antigua como el ser humano, y similar al enfrentamiento que existe entre animales que luchan por un mismo recurso. O uno u otro, pero no pueden ser los dos los que usen ese recurso de la naturaleza.
En el ámbito humano, desde las cavernas, seguramente que hubo xenofobia, entendida como rivalidad incluso encarnizada con otros colectivos vecinos.
Obviamente, con el trascurso del tiempo, las enemistades entre vecinos, fueron plasmadas de otras maneras y no siempre terminaban en guerra. Un recurso puede ser escaso en un momento, pero 100 siglos después, esos colectivos podrán habérselas ingeniado para explotar ese u otro recurso de forma que ambos colectivos puedan sobrevivir. Pero ese es otro debate.
En cuanto al racismo biológico: El racismo, como ideología política, surgió como DEFENSA ante el virus SEMÍTICO, es decir, SURGIÓ DE FORMA TOTALMENTE LEGÍTIMA. Dicho de otra manera: surgió para luchar contra el enemigo CON SUS PROPIAS ARMAS.
Eso en cuanto al "racismo político". Otra cosa es la percepción que todo ser humano tiene sobre las diferencias raciales que hay entre su colectivo y otros ajenos a él. Esa percecpción es tan real como la que tiene un una liebre y un conejo: SON DIFERENTES y ambos lo saben. Ni más ni menos. Eso es lo que hay y no hay más.
Otra cosa, como digo, es el uso que los humanos hacen de sus percepciones, constataciones, empirismos o conocimientos. Y esa es materia de otro debate distinto de este.

Por le tanto queda claro que el "odio" o la "xenofobia" (entiéndalos como usted quiera) no son un invento de ningún colectivo. Son elementos-conceptos-sensaciones-percepciones que están AHÍ desde que el mundo es mundo y, por supuesto, son inherentes al ser humano. Y el HECHO, es que algunos colectivos, CIERTO ES, los usan para debilitar y destruir a otros. Pero esos "otros" (objetivos del tercero), lo que no pueden hacer es NEGAR esos conceptos, porque de lo contrario, serían (como son, como somos) igualmente CARNE DE CAÑÓN. Cuando alguien te quiere destruir y para ello usa "armas" que se han demostrado como ALTAMENTE EFICACES, ¿qué haces? ¿NEGAR ESAS ARMAS? ¿DEJAR QUE SÓLO LAS USE TU ENEMIGO? ¿Poner la otra mejilla?
La vida nos dice que hay que usar las mismas armas que el enemigo u otras MEJORES. Esas otras armas mejores, no las niego, ¿y usted? Ya veo que no, pero espero que no me venga hablando de "paz universal" (o algo por el estilo) porque esa es PRECISAMENTE una de las armas DEBILITADORAS Y EMBAUCADORAS QUE MEJOR USA EL ENEMIGO (el plutócrata, ¿verdad?)

Respuesta final:
a) Ya que los menciona: ¿quÉ opina de los revisionistas y su TRABAJO?
B) El que nadie use el concepto (la realidad) de la raza para combatir la plutocracia es un claro ejemplo de que USTED, y los que piensan como usted, están perdiendo la batalla contra ella.

Los plutócratas originales se basan en unas sagradas escrituras; estén equivocados o no, lo cierto es que les va muy bien. Repito: la única forma de combatirles (a la espera de que los social-patriotas, o quienesquiera que sean, inventen otras mejores) es con SUS PROPIAS ARMAS.

De todas formas, aquí me tiene usted para informarme de cuales son esas otras armas ¿SECRETAS? (e imagino que impolutas y muy "sanas") de las que disponen los social patriotas para salvar lo poco que queda de sus SOCIEDADES y sus PATRIAS.

Mi opinión sobre su movimiento-ideología (el de usted y otros muchos similares) es que son UN PRODUCTO DEL SISTEMA PLUTÓCRÁTICO, porque a la vista está que no van a conseguir movilizar a nadie (y eso que pretenden moverse por terrenos "no prohibidos" por el SISTEMA...)

Un saludo.

Fecha: 10/10/2008 17:24.


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