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Las seis condiciones necesarias para la existencia del Socialismo

Juan Antonio Aguilar

(adelando del texto integro que se publicará en próximo artículo de la Revista DisidenciaS)

1. - Dentro de una comunidad, el socialismo exige que el interés colectivo esté por encima de los intereses individuales (particulares o de grupo)*

2. - El socialismo exige que el subsistema económico quede supeditado al poder político (el Estado)*

3. - El socialismo exige un principio de racionalidad frente a la anarquía de la producción capitalista: la planificación*

4. - El socialismo exige la desaparición de la división social en base a clases eco­nó­micas.*

5. - El socialismo exige que el trabajo (en todas sus formas) sea el factor fun­da­mental de la economía política*

6. - El socialismo exige que deje de funcionar la teoría del valor-trabajo en la eco­nomía política.*

 

Consideraciones y definiciones previas al desarrollo

de las seis condiciones

 

1. El socialismo es una alternativa global al sistema so­cial dominante, el ca­pi­talismo. Dado que éste tiene un carácter esencialmente econo­mi­cis­ta, ne­­ce­sa­ria­mente, su alternativa tendrá que hacer frente a esa esencia eco­­no­mi­cista. Por ello la crítica a la eco­nomía política del capitalismo es fun­da­men­tal, por­que es la crí­tica a su propia esencia. El socialismo será más que eco­no­mía, in­dudablemente. El capitalis­mo también lo es. Pero don­­de gravita el ca­pita­lismo es en sus fundamentos ideológicos económicos que hacen que to­do el sistema social gire alrededor del sub­sistema econó­mi­co, cúspide del sis­tema y factor de­ci­sivo para la aparición de su modelo humano e­co­nomicista.

 

2. La crítica a la economía política burguesa y capitalista viene desde los eco­no­­mis­tas clásicos -y aún antes-, pe­ro quien primeramente sistematiza esa crí­tica son las obras económicas de Marx y algunos de sus discí­pulos. És­tas no es­tán exentas de errores, sobre todo por con­taminación ideoló­gi­ca de las co­rrien­tes de la épo­ca en que fueron escritas, pero siguen sien­do de gran va­lor para sistematizar esa crí­tica a la economía polí­tica del ca­pi­ta­lismo. Ojo, nos referimos a las obras estrictamente econó­mi­cas ("El capital", "Criti­ca de la economía política", etc.) es­cri­tas en su época de ma­­du­rez. La obra an­te­rior, sus textos más filo­sóficos y políticos, so­bre todo los del "joven Marx", tie­nen menos valor y son las que han mar­cado el “mar­xismo" como ideo­logía política.

 

3. Además, señalamos -no fue evidente a primera vista- que el análisis marxis­ta del capitalismo ha in­flui­do de forma fundamental en las co­rrien­­tes ideo­ló­gicas del siglo XX, incluyendo los fascismos históri­cos (des­de la teoría de la plusvalía en José Antonio, el concepto de "naciones pro­letarias" en Mussolini, el "pa­trón trabajo" en el nacio­nalsocialismo, etc.). No seremos menos.

 

4. Adoptaremos en la exposición el análisis marxista de la eco­­nomía política. Po­dríamos utilizar otros métodos de análisis pero sólo haríamos más difí­cil el en­ten­di­miento, compli­caríamos la exposición car­gándola de conceptos mate­má­ticos. Que se entienda que estamos utilizando un método de­ter­minado de unos autores, sin que eso implique coincidencia completa con su ideo­logía.

 

Además de estas consideraciones, es necesario asentar un marco de defi­ni­ciones de ciertos conceptos y categorías que permitan entendernos en el mismo lenguaje, evi­tando -en parte- la contaminación ideoló­gica del sistema do­minante:

 

Ø Sistema económico: Conjunto de elementos económicos interela­cio­na­dos, que son: re­cur­sos materiales y humanos; las re­la­ciones económicas (pro­duc­ción, distribu­ción y con­su­mo) y la or­ga­nización (normativa jurídica). El sis­te­ma econó­micos se en­cuentra inter­re­la­cionado con el resto de sub­sis­te­mas (político, social, cultural, etc.). Es decir, si modifico uno, esto obliga a modi­fi­car los demás.

Ø Fuerza determinante del sistema económico: Para vivir los hombres nece­sitan bienes materiales (alimentación, calzado, vivienda,... ) que hay que pro­du­cir. El trabajo es la activi­dad racional del hombre encaminada a la pro­ducción de bienes.

Ø Fuerzas productivas: lo forman los medios de producción y los hombres que producen bienes (trabajadores): FP = mP + T

Ø Relaciones de producción: las que surgen entre los hombres en el pro­ce­so de produc­ción. Pueden ser antagónicas o comuni­tarias.

Ø Modo de producción: lo forman las Fuerzas Productivas más las Rela­cio­nes de produc­ción: MP = FP + RP. Así podemos hablar de modo de pro­duc­ción capi­talista y modo de producción socia­lista.

Ø Necesidades primarias: aquéllas que hay que producir para satisfacer (según el es­tán­dar imperante en un pueblo en cada momento histórico) un de­sarrollo integral de las personas.

Ø Mercancía: son bienes económicos destinados a la venta, al intercambio en el mercado.

Ø Valor: Es el trabajo socialmente necesario para producir una mercancia en las con­­di­ciones sociales medias de producción.

Ø Valor de uso: capacidad que tiene un bien de satisfacer nece­sidades.

Ø Valor de cambio: relación cuantitativa que tiene un bien res­pecto a los de­más a la hora del intercambio.

Ø Precio: valor económico de las mercancías expresado en uni­dades mone­ta­rias. Debería coincidir con el valor de cambio.

 

5ª condición necesaria: «El so­cia­lismo exige que el trabajo

(en todas sus formas) sea el factor fundamental de la economía política»

 

Ø La principal característica de la economía de mercado capi­ta­lista es que su objetivo prin­cipal no es producir bienes y servicios para satisfacer las necesidades humanas, sino mer­cancías para ser vendidas en el mercado y obtener un beneficio. Entender esto es básico pues aquí está el quiz de la cuestión. Es más, como decía, todas las condicio­nes necesa­rias para la existen­cia del so­cia­lismo se podrían reducir a una única condición ne­ce­saria y suficiente. La señalo ahora, aun­que tomará todo su sentido al final de la expo­si­ción:

El socialismo exige (condición necesaria y sufi­ciente) que la organización eco­nómi­ca tenga como obje­tivo la pro­ducción de bienes y servicios para satisfacer las nece­si­da­des de la comunidad, no la producción de mercancías para vender en el mer­cado.

Ø El modo de producción capitalista funciona de la siguiente forma: el capitalista dispone de un capital en forma mone­taria (D) con el cuál compra medios de producción (M), es decir, maquinaria, instalaciones, materias pri­mas, etc.; tam­bién contrata trabajadores y, con todo ello realiza una trans­for­mación de las materias primas para convertirlas en mer­cancías (M’) que son ven­didas en el mercado con un bene­ficio y obtener, de nuevo, capital (D’), es decir: D --> M --> ... ? ... --> M’ --> D’

Ø Es evidente que D’ > D, es decir, existe una magnitud p = D’ – D > 0, a la que se deno­mi­na plusvalía (de la que habla­remos en próximas entregas)

Ø Un caso simple. Un capitalista dis­po­ne de 100 ¤. Con ellos compra herra­mientas, mate­ria­les, etc. (70 ¤) y contrata a un trabajador y le pa­ga­rá 30 ¤ por fabri­car una silla. Ésta se vende en el mercado por 140 ¤. El ciclo (simplificado) de la producción será: 100 (D) --> 70 + 30 (M) --> ... ? .... --> Silla (M’) --> 140 (D’). La plus­valía, por tanto, p = D’ – D = 140 – 100 = 40 ¤.

Ø De aquí surgen dos cuestiones:

a) Lo que se produce es una mercancía para vender en el mercado (puede ser una silla (un bien) o cromos de concursantes de Gran Hermano (una gilipollez)).

b) Es evidente que D no puede cambiar de valor a D’ por sí sólo, por tan­to, «algo», eso que marco con interrogación en las fórmulas de arriba, debe añadirse a M que la con­­vierte en M’ para poder ser ven­dida por D’. Es decir, "algo" hace que las maderas y clavos se conviertan en una silla que pueda venderse. Ese "algo" es el trabajo del obrero que ha fabricado la silla, es decir, la fuerza de tra­ba­jo. El ciclo quedaría así:

D --> M --> T --> M’ --> D’

Conclusiones:

1. En la producción no intervienen "factores" sino trabajo vivo (fuer­za de trabajo) o tra­ba­jo muerto (capital) cuyo ori­gen está en ciclos anteriores o en el expolio.

2. Por tanto, el Valor de una mercancia (recuerden la defi­ni­ción) es lo que crea la fuerza de trabajo en el proceso de producción. Por eso la Fuerza de Trabajo NO es una mer­­cancia más: es la única ca­paz de crear valor.

3. Al intercambiar mercancias en el mercado, se está cam­biando trabajo por trabajo se­gún la cantidad que cada uno lleve incorporado, es decir, lo que el mercado hace es intercambiar lo que de común tienen todas las mer­can­cías: trabajo humano.

4. El dinero es la mercancía que se utiliza como patrón para ex­pre­sar las relaciones de intercambio (trabajo por trabajo) de todas las demás en el mer­cado.

Luego... El factor fundamental de la economía política es el Trabajo, condición necesaria a la que debe atender el Socialismo

 

Obsérvese que un modo de producción orientado a las mer­can­cías lleva en su lógica interna la construcción de una so­cie­dad de consumo. Hay que crear las necesidades de comprar mer­cancias aunque éstas no representen ningún bien ni cubran nin­guna necesidad primaria.

El mercado (no lo confundan con la distribución de bienes) es pieza fundamental del modo de producción capitalista.

En el modo de producción capitalista, el dueño del capital o capitalista (D) busca el benefico (plusvalía) para aumentar su capital (D’): es la acumulación capitalista, de la que ya habla­remos.

 

6ª condición necesaria para el socialismo: «El socialismo exige

que deje de funcionar la teoría del valor-trabajo en la economía política»

 

Como indiqué, utilizaremos con­ceptos propios del análisis marxista. Seña­la­mos tam­bién que Marx fue poco origi­nal y la mayoría de estos con­­ceptos ya se en­con­tra­ban en los eco­no­mistas clásicos de su época (Smith, Ri­cardo, Sieyes, Proudhon...).

 

Como vimos, en el proceso productivo capitalista, se produ­cen mercancías para su venta en el mercado gra­cias al aporte de la fuer­za de trabajo. El valor de estas mer­can­cías, tal como expli­ca­mos, viene dado por un sumatorio que se denomina Ley del Valor-Trabajo:

V = c + v + p

donde:

> «c» es el capital constante. Valor de las máquinas, mate­rias primas, amortizaciones, etc. Lo vulgarmente conocido como inversión. Son los 70 ¤ del ejemplo de la silla.

> «v» es el capital variable. Es el salario del trabajador, definido como valor de las ho­­ras de trabajo necesarias para cubrir los medios de subsistencia del trabajador. Son los 30 ¤ del ejemplo.

> «p» es la plusvalía. Es el sobreprecio al que se vende la mercancía y del cual se apro­pia el capitalista. Los 40 ¤ del ejemplo. ¿Qué representa este "so­bre­precio"? Sencillo: repre­­senta el valor de las horas de trabajo realizadas por en­cima de las necesarias para cubrir los medios de sub­sistencia. Es decir, la diferencia entre el valor producido por los trabajadores y el salario que se les paga. Es la fuente de los beneficios capitalistas.

 

Esto se explica de forma sencilla:

 

Recordemos la definición de Valor: Es el trabajo social­mente necesario para producir una mer­­cancia en las condiciones sociales medias de pro­ducción ¿Por qué trabajo social? Pues por­que el trabajador no labora aisladamente en la comunidad. En su trabajo va inclui­do el tra­­bajo de to­da la comunidad (el de los trabajadores que fabricaron sus ropas, las herra­mien­tas que utili­za, los medios que le transportan, el colegio donde están sus hijos, los policías que le protegen, el ejército que le defiende, los que les proporcionan alimentos, etc.) El trabajo siem­pre es social (división del trabajo) y el valor es una expresión de ese trabajo social.

 

Imaginemos que un trabajador (en nuestro ejemplo) necesite para vivir 60 ¤ diarios que reci­­be en forma de salario. Y que él fabrica una silla cada dos horas. Esto significa que en menos de la mitad de su jor­na­da (4 horas) ya habría producido lo que necesita para cubrir sus me­dios de subsistencia (2 sillas, 60 ¤). Pero él trabaja 8 horas y produ­cirá 4 sillas que generarán 160 ¤, de los cuales 100 ¤ son la plusvalía que se apropia el capitalista.

 

Este resto de trabajo se denomina excedente. De aquí surge la Teoría de la Plusvalía, pues de la apro­pia­ción de ese excedente por par­te de los propietarios de los medios de producción surge la explo­ta­ción de los trabajadores, la defensa a ultranza de la propiedad pri­vada de esos medios de producción, la acumulación ca­pi­talista y la división social en clases económicas.

 

Consecuencias:

Con la Ley del Valor-Trabajo en el capitalismo se crean Relaciones de Producción antagóni­cas, pues tarde o tem­prano los explotados toman conciencia de su aliena­ción. Para evitarlo, las clases explotadoras mon­tan toda una superestructura ideológica y cultural que legitime su posi­ción y oculte la acción de la Ley del Valor.

 

Además, se produce la explotación y la acumulación pri­vada, y, como se ha señalado antes, la división social en clases. Esa división, en medio de unas relacio­nes de produc­ción, produce inexorablemente un efecto pernicioso: la lucha de clases. Esta no es una acción voluntarista de agitadores, sino un efecto propio de la dinámica interna del capita­lis­mo, de la Ley del Valor.

 

Mientras actúe la Ley del Valor, todo intento de evitar la lucha de clases sólo podrá tener un éxito parcial y tem­poral. De hecho, así lo demuestra la experiencia histó­rica. Basta recordar los regímenes fascistas con su cor­porativismo. Mientras el poder del Estado pudo someter a las clases capitalistas, el corpo­ra­tivismo se pudo man­tener. Pero bastaba un debili­ta­miento del Estado para que éstas conspiraran contra el régimen y vol­ver a la eco­nomía liberal en toda su expresión (1943, 1944, 1955, etc.). Nada, pues, de "colaboración de clases".

 

Por último, hay que huir de ciertas ideologías "utópicas", como las solu­ciones autogestiona­­rias y similares. Si la plusvalía se genera por el tra­bajo social, sus benefi­ciarios debe ser toda la comunidad en su con­junto, no los traba­ja­dores aislados de una empresa. Este tipo de so­lucio­nes conducen a una especie de capitalismo sindical que no elimi­naría la Ley del Valor, mantendría el mercado, la propiedad privada (aun siendo más) de los medios de pro­duc­ción, la división en clases y, a la larga, de nuevo todas las consecuencias del modo de producción capitalista.

 

Por tanto, el Socialismo exige que en su modo de producción no funcione la Ley del Valor.

 

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2 comentarios

Pepe López -

Salud

¿Existe la competencia perfecta?

Laureano Luna -

Estimado Juan antonio,

tu última exigencia para el socialismo se cumple en todas partes porque la teoría marxista de la plusvalía es falsa. No es así com,o se fijan los salarios.

Creo que sabes que se puede demostrar matemáticamente que en competencia perfecta el equilibrio se encuentra en el punto en el que el salario es igual a la productividad marginal del trabajo.

Fuera de la competencia perfecta puede haber explotación de los factores productivos (tierra, capital y trabajo), pero eso no se debe a que los salarios se fijen como tú dices. Estoy convencido de que a la vista de la moderna economía matemática, Marx no mantendría esa teoría hoy.

Me pregunto por qué sigues divulgando ideas que son demostradamente falsas.

No parece que pueda ser por ignorancia porque recuerdo haberte facilitado documentos en los que, mediante nociones elementales de economía, se demuestra la falsedad de esas tesis.

No te entiendo.

¿Crees que basar la lucha obrera en ideas falsas la fortalece?

A mí me parece que la debilita.
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