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TODOS SOMOS PALESTINOS

José F. González

En el momento que comienzo a escribir, el ejército sionista lleva ya varias horas entrando en Gaza a sangre, me­tralla y fuego. Si la se­mana pasada "se limi­taban" al bombardeo in­discriminado, destruyen­do escuelas, mezquitas, viviendas y todo tipo de infraestructuras, asesi­nando y mutilando a seres humanos, anoche dieron un paso más, y comenzaron a ocupar el territorio con fuerzas acorazadas y de infantería. La excusa es siempre la misma, "lucha contra el terrorismo", cuando éste no es más que un calificativo que el ocupante, mucho más fuerte, da al que se le resiste con las débiles armas que dispone. Terroristas eran los españoles que se oponían a la invasión napoleónica. Terroristas eran los resistentes fran­ceses, yugoeslavos, soviéticos o griegos a las fuerzas de ocupación alemanas en la Segunda Guerra Mundial. Terroristas eran los polacos judíos del Gueto de Varsovia que se levantaron para no ser llevados a los campos de concentración. Terroristas eran las fuerzas de liberación vietnamitas frente al imperialismo gringo. Terroristas son los iraquíes que se enfrentan a diario, en sus ciudades, a los norteamericanos. Terroristas son los afganos que luchan contra las fuerzas de ocupación de su país y contra el ejército cipayo del presidente Carzay. 

Como se ve, la palabra "terrorista" siempre la utilizan los que tienen el poder para determinar, no sólo, lo que es legal e ilegal, sino, encima, para que ese mismo poder pueda violar sus propios "límites" de legal e ilegal, mientras condena al sometido por no "cumplir las normas" que les impone. En definitiva, el término "terrorista" se emplea para acorralar a los débiles con prohibiciones legales (que el poder se salta cuando quiere) para impedir que se resistan, y para servir como coartada de cualquier "depuración" política, asesinato "selectivo" o acción de "limpieza" étnica y exterminio como la que están llevando a cabo los sionistas en Palestina.
 
Ya sé que han muerto civiles israelíes. La prensa no deja de recordárnoslo todos los días, a todas horas, con el objetivo de equiparar, en nuestra mente, las operaciones, a gran escala y con sofisticados medios, de los asesinos sionistas, con la de las víctimas de los cohetes caseros palestinos. Pero aunque la perdida de una vida es irreparable, no se puede establecer comparación alguna entre los más de cinco mil (5.000) palestinos asesinados y los cuatrocientos treinta israelíes víctimas de las acciones de resistencia. No es posible establecer ninguna equidistancia, e intentar mantenerse objetivo y neutral, cuando la parte agresora -los sionistas-, cuentan, además, con el apoyo de la prensa, el cine, los gobiernos para cometer cualquier tipo de villanía.

La excusa de Israel para ocupar Gaza es la "lucha contra el terrorismo". Su razón, no tan oculta, es acabar con el Movimiento de Resistencia Hamas. No olvidemos que Hamas ganó las elecciones de 2006 con el 65% de los votos, y ante la atenta mirada de observadores internacionales que no detectaron ninguna irregularidad. No olvidemos que, desde que Hamas venció en las elecciones, el Estado Sionista inició un bloqueo de Gaza, comenzando por retener los fondos en concepto de aduanas (40 millones de euros) que cobran los sionistas en nombre de las autoridades palestinas. No olvidemos que los sionistas detuvieron a todos los diputados de Hamas en Cisjordania y Jerusalén. No olvidemos que los países occidentales congelaron las ayudas a Palestina tras el triunfo electoral de Hamas en el 2006. No olvidemos tampoco que el Estado Sionista ha estado bloqueando la entrada de de 3.500 productos básicos para la población, y que solo se permitían apenas llegar a Gaza... diecinueve.
Se produce una epidemia de escasez, entre otras cosas, de medicinas en los hospitales. Ni siquiera se permite que llegue la ayuda humanitaria de la ONU, que también se encuentran bloqueadas, sin que esta organización haya hecho nada. En ese período, según fuentes médicas, murieron 270 palestinos a consecuencia del bloqueo y la falta de medicinas. La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, ha insistido: «el bloqueo es una violación de las leyes internacionales y humanitarias». También el relator especial de la ONU para los territorios palestinos, el norteamericano Richard Falk exigió a principios de diciembre: «un esfuerzo urgente para aplicar las normas que protegen a la población civil palestina de las políticas de castigo que suponen un crimen contra la humanidad». No hemos de olvidar que los sionistas realizaron bombardeos en el periodo comprendido (de supuesta tregua) entre junio y diciembre asesinando a cuarenta y nueve palestinos. En consecuencia, no hemos de olvidar que si alguien ha roto la falsa tregua este ha sido el Estado sionista, ISRAEL.

Pero no solo no hemos de olvidar. También hay que recordar, como que la Resolución 181 de la ONU creaba dos Estados independientes, prohibiendo expresamente la confiscación de tierras, pero hoy, existe sólo uno, Israel. Hay que recordar que Palestina está ocupada, su capital Jerusalén está ocupada, que más de siete millones de palestinos viven en el exilio o en campo de refugiados. Hay que recordar, en definitiva, que el agresor tiene nombre, y éste no es otro que Israel, y que los miles de muertos han sido asesinados por ser PALESTINOS.

Si mañana, pasado mañana o cualquier otro día, los arrogantes, los poderosos, los asesinos más fuertes, deciden ir a por usted, y se resiste, mañana usted será un terrorista, mañana usted será un palestino

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